Filogénesis y ontogénesis

¿Repite cada ser humano la historia de la especie?

(La analogía ontogénesis-filogénesis)

 

Hacer analogías entre la historia de la humanidad o de la
cultura y la historia del individuo, entre la filogenia y la ontogenia, es un
ejercicio interesante y hasta divertido, que muchos pensadores han hecho,
aunque, parece, no tiene validez científica. Así, se ha hablado de la “prehistoria”
como la infancia de la humanidad, y la teoría comtiana de los tres estadios por
los que pasa el pensamiento inquisitivo de la humanidad – teológico, metafísico
y positivo- fue también pensada como etapas del pensamiento propias del niño,
el joven y el adulto. Algo de ello parece quedar en la metáfora kantiana de la “mayoría
de edad” del pensamiento ilustrado a la que debe acceder cada sujeto.

Jugando con las analogías, digamos que hay una primera infancia
–de 1 a 7 años- de la cultura occidental que va desde los remotos orígenes del
lenguaje simbólico hasta la caída del imperio romano (dentro de cada cultura
antigua habría un proceso de maduración completa, pero aquí jugamos al fractal
mayor, a la matriuska actual que contiene muchas y será contenida por otras).
Viene luego el período escolar, de 7 a 14, que correspondería al período de los
reinos cristianos; que tendría su primera crisis en el Renacimiento, el
estallido de la pubertad; y arribaría después, con el siglo de las luces, a la
mayoría de edad, de los 14 a los 21 años, y de los siglos 13-14 a los siglos 20-21,
con un estallido de rebeldía juvenil en el siglo 18.

Esta analogía permitiría entender la primera infancia
cultural como el aprendizaje que va desde el control de los esfínteres, de la
agresividad y de la sonrisa social hasta la adquisición del lenguaje de la
cultura: el fuego, la agricultura, la cocina, la escritura y todo un mundo de
teorías prácticas y fantasiosas. Tanto saber produjo lujo y riqueza e hizo
sentir omnipotente al niño que era la cultura occidental. El universo
espiritual pasó por las etapas comtianas de animismo, fetichismo y politeísmo;
pero el omnipotente dios del monoteísmo ya acechaba desde el Medio Oriente, a
donde tal vez fue llevado por Moisés desde Egipto (si creemos el relato de Freud).

En su maravillosa biografía de Francisco de Asís, Chesterton
da una explicación del paso que dio la cultura occidental del período romano al
cristianismo y, en éste, del surgimiento del primer renacimiento, entre los
siglos 12 y 13, cuando vivió el santo de Asís (1182-1226) y se fundaron las primeras universidades. Dice Chesterton que
ante los excesos a los que llegó la cultura romana (la relajación de los
estándares morales que permitía poner grandes penes de mármol como adorno en el
jardín) se hacía necesario un período de purga, purificación, abstinencia y
ayuno: toda la Alta Edad Media. Pero para la época de Francisco ya se había
cumplido ese período; ya era tiempo de que el hombre se reconciliara con la
naturaleza y con el cuerpo, y sintiera la alegría que produce el sólo hecho de estar
vivo y poder disfrutar de la creación. El de Asís asumió esta tarea.

En nuestra analogía esto casa perfectamente con esa parte de
la infancia, el período de latencia psico-sexual, que va desde la “resolución”
del complejo de Edipo hasta el estallido de la pubertad. La naturaleza no
aguanta indefinidamente la represión de las pulsiones, impuesta por el Dios-Padre
y produce un renacimiento lleno de cuerpos gloriosamente desnudos y una imaginería
llena de magia e historias fantásticas (Marco Polo inventa el realismo
fantástico).

El superyó social se esforzará por detener la impetuosidad
del adolescente: el movimiento de Francisco es tolerado y recuperado por el
Vaticano antes de que se convierta en sisma. La rebelión de Lutero contra la
Iglesia usurera y elitista es reprimida con sangre, aunque sobrevive apoyada
por los príncipes del norte europeo. Y el trabajo de los filósofos naturales y
los reformadores morales termina cuestionando las bases del orden espiritual y
político impuesto por la corte vaticana. Llega el siglo de las luces y las
revoluciones.

Estamos pues en plena transición de la adolescencia a la
madurez, en la llegada a la mayoría de edad. Aquí dejamos a Freud y nos
apoyamos en Kohlberg, el seguidor de Piaget. Este último se centró, en sus
reflexiones sobre el desarrollo del criterio moral en el niño, en el paso de la
moralidad heterónoma a la moralidad autónoma (concepto de resonancia kantiana),
en el paso de una moralidad en la que el niño sigue el criterio que le han
inculcado los adultos hacia otra donde él mismo puede dar cuenta de sus
criterios. Kolhberg refinó esta intuición piagetiana y formuló su teoría de los
tres niveles y las seis etapas del desarrollo del criterio moral.

Dedicaré luego un artículo a exponer con más detalle la teoría
de Kolhberg y las extrapolaciones analógicas que podrían hacerse desde ella para
explicar los malestares actuales de la cultura. Me limito por ahora a adelantar
esto: la teoría kolhbertiana permite entender la rebeldía adolescente contra el
mundo que sus padres y la sociedad han tratado de imponerle, a partir de su
necesidad de sentirse autónomo y dueño de su propio destino, creador consciente
de su devenir vital. Pero también permite entender las llamadas “crisis
existenciales” del adolescente, esas que lo llevan a preguntarse por el sentido
de la vida y del mundo (¿existe Dios?, ¿es posible la libertad?, ¿por qué el
mundo es como es y no de otro modo?, ¿por qué existe el ser y no la nada?,
etc.); y permite, en fin, entender el por qué de las distintas salidas a esta
crisis: el nihilismo, el ateísmo, el escepticismo, el retorno al egocentrismo y
hedonismo infantil, o al fanatismo aprendido en la pubertad; y cómo es posible
y deseable superar estas crisis reconstruyendo el sentido humano de la
convivencia con los otros.

About these ads


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 45 seguidores