Chomsky: “Hablar de soberanía colombiana es un chiste”

Noam Chomsky: “Hablar de soberanía colombiana es un chiste”

 

Primera parte de la entrevista realizada por Eva Golinger a
Noam Chomsky durante su primera visita a Venezuela y transmitida por Venezolana
de Televisión (VTV) este jueves 26 de agosto. (Retransmitida por Telesur)

 

Eva Golinger (EG):
Bienvenido a Venezuela, Sr. Noam Chomsky.
Estamos muy emocionados por su visita, especialmente durante un momento
histórico en el que están ocurriendo muchos cambios en América Latina,
potenciales cambios en la relación de EE.UU. con naciones latinoamericanas, y
actualmente existen importantes tensiones y conflictos que causan gran
preocupación a los latinoamericanos.

En este contexto, y
con el recrudecimiento de las agresiones en los últimos meses, con el golpe de
Estado en Honduras, el aumento de la presencia militar en Colombia, con la
ocupación de más de siete bases militares, además de un control territorial a
nivel militar en Colombia, tenemos también la reactivación de la cuarta flota
de la armada que ocurrió el año pasado pero está siendo usada ahora en este
contexto. También el tono del discurso hacia Venezuela se ha hecho más fuerte,
con acusaciones que ya se hacían y ahora continúan ahora más formales, acusando
a Venezuela de permitir el narcotráfico, terrorismo, y ha habido un aumento del
presupuesto militar del Pentágono, para el Comando Sur en esta región.

La pregunta es, ¿es
este algún tipo de fenómeno? Ahora con un presidente supuestamente progresista
en la Casa Blanca vemos más ataques contra movimientos progresistas en América
Latina
.

Noam Chomsky (NC):
Y en el resto del mundo. Pero lo que ocurre en América Latina ha ocurrido por
más tiempo. EE.UU. por mucho tiempo dio por sentado que podía controlar a
América Latina, y de hecho este fue un principio básico de su política exterior
desde sus orígenes como república, como una aspiración, que lograron concretar
en el siglo XX. El Consejo de Seguridad Nacional, la mayor entidad de
planificación, dice que si no podemos controlar América Latina, ¿cómo podemos
el resto del mundo?

Henry Kissinger, cuando el golpe de Pinochet, dijo “tenemos
que deshacernos de Allende o no tendremos credibilidad en el resto del mundo”.
Esa es la clave para controlar el mundo, y por supuesto gran parte de la
economía estadounidense estaba basada en inversiones, que eran una especie de
saqueo, desde el siglo XIX. Todo esto ocurrió por mucho tiempo y de distintas
maneras, intervención militar, golpes de Estado, agresiones, durante el
gobierno de Kennedy, con agresión de Estado, el ejército instaurando Estados de
seguridad al estilo neonazi. Luego llegó el período neoliberal, el control de
los países por medios económicos, pero a finales de los noventa ya no era tan
frecuente, Venezuela es un ejemplo, pero ocurría en muchos otros países.
Lentamente los países latinoamericanos empezaron a escapar del largo período,
desde la época de los conquistadores españoles y portugueses, de una u otra
forma de colonización.

Empezaron a librarse del FMI, pagar y reestructurar sus
deudas, enfocarse en los problemas internos, y EE.UU. empezaba a perder
control, y tenía que haber una respuesta, que se ha desplegado desde finales de
los noventa, y que tiene dos frentes, uno militar, y el otro que denominan
promoción de la democracia, que es un eufemismo de sometimiento. Uno es militar
y el otro es el sometimiento, y Obama sencillamente les está dando continuidad.
No está haciendo nada nuevo. Parece diferente a Bush, pero la razón es, si
vemos la opinión pública, voceros del gobierno, ellos critican a Bush por no
haber prestado atención a América Latina, y que la región sufrió por esto. De
hecho es lo mejor que le ha pasado a América Latina, que EE.UU. dirija su
atención a otras regiones.

Pero Obama quiere remediar esa situación desde una
perspectiva progresista liberal, prestando más atención a América Latina, lo
que implica un retorno a políticas más tradicionales, la militarización y el
sometimiento. Lo que tú mencionas es un ejemplo, pero viene de antes, de hace
muchos años, por ejemplo el entrenamiento de militares latinoamericanos por los
últimos diez o quince años ha aumentado en gran medida, quizá 50% más de lo que
era en los años noventa. Y ahora la posición militar de EE.UU. en América
Latina es relativamente mayor que durante la Guerra Fría. Por primera vez, hay
más oficiales de entrenamiento militar que asesores económicos.

La estrategia ha cambiado hacia un esfuerzo por reconstruir
una estructura de intervención potencial, y también para la llamada promoción
de la democracia.

EG: Que hemos experimentado en gran medida aquí
en Venezuela a través de la USAID, la National Endowment for Democracy con
financiamiento a grupos opositores y ahora con participación en una campaña de
contrainsurgencia al interior de las fuerzas revolucionarias que apoyan al
gobierno, que intentan neutralizar
.

NC: Pero estas
son políticas de larga data. EE.UU. de hecho inició una nueva fase del
imperialismo hace un siglo, al convertirse en una potencia mundial, ya había
sido una potencia regional, pero con la conquista de Filipinas, ese fue el
momento crucial, por los años 1900, mató a cientos de miles de personas, estableció
un control militar parcial, pero tenían que gobernar el país.

¿Cómo gobernar el país? Bueno, desarrollaron una nueva forma
de colonialismo, con un Estado de vigilancia muy complejo, usando la última
tecnología de la época para socavar movimientos políticos, para desintegrarlos,
promover el faccionalismo. Crearon una fuerza militar-policial paralela que
podía usar la fuerza cuando fuese necesario. Era muy minucioso y complejo, y de
hecho ha regresado a los países de origen, los Estados de vigilancia del
Occidente: EE.UU., Inglaterra, desde la Primera Guerra Mundial, basados en el
modelo filipino.

Y sigue hasta hoy. Filipinas es el único país en el este
asiático que no ha participado en el rápido crecimiento económico de las
últimas décadas, y aún tiene una fuerza militar terrorista, violaciones a
derechos humanos, etc.

Las técnicas son: primero, una fuerza militar internamente,
si es necesaria, y segundo la colaboración de los líderes del Estado, por eso
es que quieren infiltrar los movimientos revolucionarios, incitar la
separación, socavar el poder de otros grupos y obtener beneficio de sus
contactos con el poder imperial. Los británicos y los franceses hicieron cosas
parecidas, pero esta vez se hizo con gran detalle, algo nuevo en la historia del
imperialismo, y por supuesto se extendió a América Latina.

Por eso es que después de cada intervención, por ejemplo
Haití, República Dominicana, Nicaragua, donde sea, dejan el país en manos de la
Guardia Nacional y en colaboración con líderes del Estado. Y la Guardia
Nacional es una fuerza de terrorismo de Estado. La Guardia Nacional haitiana
nunca luchó contra otro país. Su ejército lucha contra la población, lo mismo
con Somoza.

Esa capacidad se perdió en parte en los años noventa y ahora
se reconstruye de otra manera. Pero es una tradición antigua. De hecho data de
mucho antes. Vale recordar que EE.UU. es el único país del mundo que fue
fundado como un imperio. George Washington lo describió como un imperio infante
y por supuesto tuvieron que conquistar el territorio nacional, eso es
imperialismo, no cruzaron mares, pero aparte de eso, es imperialismo estándar.
Prácticamente exterminaron a la población, se robaron la mitad del territorio
de México y en 1898 empezaron a expandirse a otras regiones, pero el proceso es
el mismo. Y es importante saber que lo hacen con toda franqueza y con una
creencia en el carácter divino de su misión.

Es un país religioso y siempre ha actuado para cumplir la
misión de la Divina Providencia. George Bush hablaba en esos términos. Obama no
necesita usar las mismas palabras. Es sofisticado. El mejor ejemplo, como todos
saben, es la primera colonia en EE.UU.: Massachusetts. Su carta fundacional es
de 1629, establecieron su escudo en el que aparecía un indio apuntando su lanza
hacia abajo y un pergamino saliendo de su boca, que decía “venid a ayudarnos”,
así que los colonos que iban allá a quitarles sus tierras y exterminarlos
estaban convencidos de que estaban respondiendo a ese llamado de auxilio, y esa
actitud sigue en la actualidad. Cada agresión, intento de sometimiento tiene la
misma inspiración.

Otros países imperialistas como Francia tienen actitudes
similares pero está mucho más arraigada en la cultura y creencia
estadounidenses. Hay un importante trasfondo religioso, todo se justifica. Lo
más que puede pasar es que se cometan errores.

EG: Eso es también como una guerra psicológica,
una manipulación de la realidad, para dar esa impresión
.

NC: Es importante
entender que es aceptado internamente. Por ejemplo, no se puede hacer un
comentario crítico sobre cualquier acción de EE.UU. Obama, por ejemplo, es muy
elogiado por ser uno de los principales críticos de la guerra en Irak. ¿Cuál
fue su crítica? Dijo que era un error garrafal estratégico.

Asumió la misma posición que asumió el estado mayor alemán
después de Stalingrado. O la posición de los rusos sobre Afganistán a
principios de los ochenta. Y no lo llamamos crítica cuando es de nuestros
enemigos, lo llamamos servilismo al poder. Pero en nuestro caso, los liberales,
progresistas lo llaman oposición principal.

Y se puede ir más allá y estar aún dentro del marco
doctrinal básico, y viene de esa autopercepción de nobleza, de la misión divina
de civilizar el mundo, elevarlo a un mayor nivel, entonces el sometimiento y la
militarización son considerados primordiales, y de hecho en el caso de América
Latina la izquierda condena a Bush por no enfocarse en América Latina, por no
cumplir con la misión civilizadora. No es sorpresa entonces las acciones de
Obama.

EG: Y es un proceso cuyo ritmo está aumentando
rápidamente
.

NC: En parte por
estas razones y en parte porque los problemas son más apremiantes. La llamada
“marea rosa” es considerada un verdadero peligro. De hecho el gobierno de
EE.UU. está apoyando gobiernos que hace cuarenta años habría derrocado. El
gobierno de Brasil, por ejemplo.

Las políticas de Lula no son tan diferentes de las políticas
de Goulart a principios de los sesenta, cuando el gobierno de Kennedy inició un
golpe militar e instaló el primer Estado de seguridad nacional estilo neonazi,
y ahora es un país amigo, porque todo el espectro se ha desplazado tanto que
ahora EE.UU. debe apoyar al tipo de gobierno que antes habría derrocado y por
supuesto tratar de someter a los otros.

EG: Hablemos de eso específicamente, porque está
el tema del aumento de presencia militar estadounidense en Colombia, que ha
causado tensión en la región, ¿es esta ocupación o ampliación de presencia
militar en Colombia un intento de dividir e impedir un mayor progreso de la
integración latinoamericana, primero mediante la promoción de estos conflictos
entre naciones, aparte del conflicto entre Colombia como gobierno de derecha y
Venezuela como gobierno de izquierda, con países como Brasil o Chile, que
pueden asumir una posición más ambigua u neutral en cuanto al respeto de la
soberanía colombiana, que se oponen a la expansión militar estadounidense pero
sin llegar a condenarla
.

NC: Hablar de
soberanía colombiana es un chiste. El Plan Colombia, creado por Clinton, es una
intervención agresiva en los asuntos internos de Colombia, que ha tenido
consecuencias. Hay un pretexto, y el pretexto es la guerra contra el
narcotráfico, pero es solo un pretexto y no se puede tomar en serio. Y el
establecimiento de las bases militares en Colombia es una reacción al hecho de
que EE.UU. ha perdido su posición militar en otros países. Ecuador desactivó la
base en Manta, que le daba a EE.UU. gran capacidad de vigilancia aérea en la
región. Paraguay era una especie de base militar estadounidense, y eso ya se
acabó. Tenían que reconstruirla en otra parte y Colombia es el único país donde
podían hacerlo.

El golpe en Honduras es parte de otro proceso. Centroamérica
había sido tan devastada por las guerras contra el terrorismo de Reagan que no
era parte de la tendencia de la llamada marea rosa, hacia la integración
latinoamericana. Honduras estaba en el camino de la integración, y bueno ahora
ya no, ellos creen, y en realidad se ha expandido en Centroamérica. Nicaragua
es otro caso. Todo esto me parece que es un intento de recuperar la posición
tradicional incluso antes, hace 10 ó 15 años el entrenamiento de oficiales ha
aumentado rápidamente, y ha cambiado, ahora el entrenamiento es en tácticas de
infantería. La idea es crear fuerzas paramilitares, no están entrenando
policías de tránsito.

El control de la “ayuda” oficial ha cambiado del
Departamento de Estado, ahora está en manos del Pentágono, que es un cambio
relevante. Cuando estaba bajo el Departamento de Estado tenía al menos en
teoría supervisión del Congreso, que quiere decir que había condiciones que
había que cumplir sobre derechos humanos por ejemplo, que no se implementaban
mucho, pero eran una limitación a posibles abusos, pero bajo el control del
Pentágono, no hay reglas, todo es válido.

Fuente: http://www.rnv.gov.ve/noticias/?act=ST&f=2&t=106469

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