Robledo v.s. el Prevaricador General de la Nación

El prevaricato del procurador Alejandro Ordóñez no me
silenciará ni silenciará a Colombia

Jorge Enrique Robledo, Senador de la República de Colombia,
Bogotá, diciembre 19 de 2009

1. Acusaré por el delito de prevaricato a Alejandro Ordóñez,
Procurador General de la Nación. En lo penal, lo haré ante la Fiscalía, y en lo
disciplinario, ante la Corte Suprema de Justicia, porque este funcionario, el
14 de diciembre pasado, convirtió en “apertura de investigación disciplinaria”
la “indagación preliminar” que en contra mía inició el 10 de junio de 2009.
Además, le solicitaré a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que investigue
la agresión de la que estoy siendo víctima.

Demostraré con abundancia de hechos que el Procurador
Ordóñez violó las leyes que juró cumplir cuando tomó estas decisiones. Porque
no existe una sola prueba que me vincule con la guerrilla de las Farc y sí, por
el contrario, en el proceso de “indagación preliminar” reposan pruebas de la
policía que demuestran que dicha indagación ni siquiera debió iniciarse y mucho
menos agravarse con la “apertura de investigación disciplinaria”. No podía ser
diferente, porque este senador lleva cuarenta años oponiéndose a la lucha
armada en Colombia.

Cuando se levante la llamada “reserva del sumario” sobre
este proceso, reserva que en este caso facilita la agresión del Procurador
Ordóñez en contra mía, porque me impide informar los detalles del caso,
cualquier colombiano podrá constatar que me asiste toda la razón.

2. Este nuevo ataque aleve me confirma que sí hay una
conspiración para desacreditarme y cobrarme mis debates en el Senado contra un
gobierno corrupto y siniestro. Es llamativo que las dos decisiones del
Procurador Ordóñez se den con el presidente Álvaro Uribe en el exterior –en
Canadá y Dinamarca– y poco después de mis viajes a Ottawa y Bruselas a oponerme
a los tratados de libre comercio por razones económicas y sociales y porque el
presidente de Colombia no gana un examen en derechos humanos.

Cuán orgulloso me siento de ser de los pocos senadores que
no votamos por Alejandro Ordóñez para Procurador General de la Nación, dada su
naturaleza de extremista de derecha y de hombre del presidente Uribe.

3. Es evidente que las decisiones del Procurador Ordóñez,
aunque formalmente no constituyan acusaciones, sí me lesionan políticamente, al
igual que al Polo, así luego se confirme, como debe suceder, que estamos ante
una afrenta a la verdad, porque ningún acto mío justifica esta investigación.

¿A quién quieren callar?

Si se apartan los sectarismos políticos y se piensa en el
país, es evidente que quieren callar a Colombia. Porque no soy solo yo el que
denuncia a “agro ingreso seguro”; son millones de colombianos los que quieren
un gobierno honesto y no plutocrático. No soy solo yo el que denuncia los
negocios de los hijos del presidente Uribe; son millones de colombianos los que
buscan un gobierno honrado que les brinde oportunidades a todos. No soy solo yo
el que denuncia los inmensos daños que nos causarán los tratados de libre
comercio con Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá; son casi todos los
colombianos los que quieren relacionarse con el mundo pero no como ciudadanos
de un país vasallo.

Les pregunto a mis compatriotas: ¿Es un crimen ser
colombiano y ser honesto, demócrata y patriota? ¿A dónde llegaremos si por
cuidar el rumbo del país se permite que nos aplasten con falsas acusaciones y
montajes ridículos? ¿Vamos a mantener refundido el valor para exigir cuentas
claras y reclamar contra los negocios turbios? ¿Abandonaremos el derecho a
ejercer la democracia, a pensar diferente y a creer que unidos podemos lograr
un país mejor para todos y no para unos pocos?

¿Quién nos quiere callar?

Este gobierno y sus conmilitones porque buscan perpetuar su
rosca. Pero le digo al presidente Álvaro Uribe, a su procurador Ordóñez y a los
otros que intentan silenciarme: temerle a este senador es temerle a Colombia.
No falten a la verdad, no actúen con cobardía. Colombia se merece mucho más que
eso: acepten un debate digno y consecuente, basado en ideas y principios, como
el que llevo casi ocho años dando. El camino más fácil es el de silenciar a los
que opinan diferente, pero se sabe que ese camino destruye al país.

¿Nos van a callar?

No se hagan ilusiones. Claro que no. Porque este no es un
país de estúpidos, porque los colombianos somos gentes de valor y porque
sabemos vencer el miedo.

Soy un senador que se esfuerza por representar con
dedicación y honradez la dignidad nacional y la democracia auténtica. Soy Jorge
Enrique Robledo, y no me van a silenciar.



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