Los apuntes de Victor K (4)

Los apuntes de Victor
K (4)

“Fronteras
borrosas, inseguras, dudas y titubeos también en este caso. La postura de
Montaigne: Que sais-je, ¿qué sé? La
postura de Renan: el signo de interrogación, el más importante de los signos de
puntuación. La postura de extrema oposición a la terquedad y a la confianza en
sí mismo propias de los nazis.

Entre ambos
extemos oscila el péndulo de la humanidad y busca la posición central. Antes de
Hitler y durante la época hitleriana se insistía hasta la saciedad en que todo
progreso proviene de los tercos y en que todas las inhibiciones se deben a los
partidarios del signo de interrogación. No es del todo seguro, pero sí sabemos
con toda certeza otra cosa: que únicamente las manos de los tercos están
manchadas de sangre.” (…)

 “Quien piensa, no quiere ser persuadido, sino
convencido; y quien piensa sistemáticamente, es doblemente difícil de
convencer. Por eso, a la LTI la palabra “filosofía” le gusta casi menos que la
palabra “sistema”. Muestra una inclinación negativa hacia el “sistema”, siempre
lo nombra con desprecio, pero la hace a menudo. La filosofía, en cambio, es
pasada en silencio y sustituida en todo momento por la “cosmovisión” [Weltanschauung].”

“(…)
Ellos [los nazis] no poseen un sistema, sino una organización, ellos no
sistematizan con el intelecto, sino que auscultan los secretos de lo orgánico.
(…)

“… yo ya
había reflexionado en mis diarios sobre la doctrina central délfica de Rosenberg
[Mito del siglo XX] relativa a la “verdad
orgánica”. Ya entonces, antes de la invasión de Rusia, escribí: “¡Cuán ridícula
sería con su retahíla de tópicos, si no tuviese consecuencias tan terriblemente
asesinas!”

Los
filósofos profesionales, enseña Rosenberg, siempre cometen un doble error. En
primer lugar, van a la “caza de la llamada verdad única y eterna”. En segundo,
la buscan “por un camino meramente lógico, sacando más y más conclusiones a partir
de axiomas del intelecto”. En cambio, si uno se entrega a los conocimientos del
mismo Rosenberg, que no son filosóficos, sino propios de una cosmovisión
nutrida desde las profundidades de una visión mística, entonces desaparecerá de
golpe “todo el montón de escombros intelectualistas y exangües de unos sistemas
puramente esquemáticos”. Estas citas contienen el fundamento más importante del
rechazo de la LTI a la palabra y al concepto de “sistema”. (…)

“La verdad
única y válida para todos, que, según se supone, debe existir para una
humanidad general e imaginaria, es sustituida por la “verdad orgánica” surgida
de la sangre de una raza y válida sólo para esta raza. (…) El pensamiento
aspira a la claridad, la magia se practica en la penumbra.”

Victor Klemperer: LTI.
La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo
. Editorial Minúscula,
Barcelona, 2001.



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