¿Amar o temer?

Diario de Mister Gardiner: Amar las cosas sencillas y temer al tedio.

Otra vez la lluvia pertinaz, y no he terminado de reparar el techo de la cabaña. Las hormigas rojas y los grajos verdes hicieron de las suyas en el Jardín.

– Me aburre mucho la televisión nacional y casi no veo la otra. Estoy pensando cambiar de hobby y volver al murmullo de la radio o al silencioso cuchicheo de los libros.

– Quisiera hacer un pequeño homenaje a las bellas menores, porque siempre escribo de las divas, de las diosas y me olvido de mencionar a esas que aparecen poco, pero lo hacen bien: la chica de la nota cultural en la última emisión de Noticias Caracol (“porque la cultura también es noticia”), la nueva mamá que presenta la estupenda nota de Caracol y Bancolombia sobre los sitios turísticos de Colombia, que cuenta con un equipo bien profesional; la doctora Fernanda, de la nota de salud del mediodía, tan pilosa y pertinente; la chica que hace la nota semejante en CM&, que no ha vuelto con sus Consejos de San Rafael, y otras que ahora se me escapan (otra vez). Gracias.

– Pero hay un tema que me preocupa mucho últimamente, más que la guerra civil en Libia o las falsas desmovilizaciones de Uribe y su Doctor Ternura (del CPH o Club de los Perfectos Hipócritas) y son las minifaldas de mis bellas, Adriana, Catalina, Silvana, etc. No han aprendido que la minifalda se inventó para dos cosas: para menear las nalgas al caminar y para hacer carrizos al sentarse,… ¡no para estar paradas frente a una cámara! Carajo.

– Creo que no me equivoqué con Mábel Lara, y no sé si sea bobada mía, pero me contagia más alegría que la Sílfide Corza. Los directivos de Caracol TV me deben una, por lo menos.

– Los reencauchados y su NP& no llenaron mis expectativas. Cada vez insisten más en su sesgo reaccionario. Se empeñan en hacer reir al gran público con los enemigos públicos de la opinión bienpensante: Chávez, Piedad Córdoba, Samuel Moreno, Angelino Garzón, y algún otro.

– La telenovela Amar y Temer tiene varias cosas buenas: ambientación, camarógrafos, vestuario, algunos actores… pero la historia está contada como si fuera una obra de teatro para la clase de historia (un socio-drama), con parlamentos estereotipados. Además la protagonista, que acaba de hacer de sí misma (de sardina enamorada) en “Oye Bonita”, no resulta convincente en su papel de mujer madura y emancipada.



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s