Diario de Míster Gardiner: Los presentadores

Mientras que el Jardín se desagua un poco, hablemos de los presentadores de noticias en la TV que vemos en Colombia.
De CNÑ (que es mi sigla para CNN en español) salieron algunos presentadores y entraron otros (y otras, pero hoy voy de varones). Hay dos ya veteranos, Carlos Montero y Juan Carlos López (¿colombiano?). Este último siempre me recuerda a un muchacho que acaba de hacer la primera comunión, o de obtener el grado de bachiller. Con un traje que le hace parecer un muchacho disfrazado de adulto. Esto revela un temperamento, sugiere seriedad, aunque creo que a Juan Carlos le vendría bien tratar de lucir más informal, unos jeans y una chaqueta no le quitan seriedad a nadie.
De Montero ya hablé hace tiempo. Le critiqué su silabeo entrecortado, pero se ha superado mucho, y su caso reitera que los gagos pueden ser muy inteligentes. Ahora sale acompañado con dos chicas en un café matutino, y lo envidio.
Hablemos ahora de la parroquia. Alguna vez afirmé que Jorge Alfredo Vargas me parece el mejor presentador colombiano, y lo sigo pensando. Aunque creo que le puede pasar lo que le ha pasado a muchos (Jorge Barón) que se fijan a un estilo, a un tono, lo vuelven rutina y no salen de allí, con lo que terminan aburriendo al respetable… y aburriéndose ellos mismos (como creo que le está pasando a Akmet, el de las mañanas en Caracol y a Jota Mario Valencia, de RCN, aunque este lo disimula mejor).
Tenemos varios presentadores (y presentadoras) de deportes bastante buenos y veteranos. El profe calvito Carlos Antonio Vélez (¿ya retirado?), muy criticado, pero muy bueno. El joven Ricardo, cuasi-calvito, de Caracol, muy simpático, muy ágil, y cuyo saludo me recuerda a Jimmy Salcedo: “Hola, ¿qué tal?… bestial, bestial”. (hay otro cuyo nombre se me escapa, tal vez porque tuvo el desliz de querer meterse a la política, como William Viñasco… qué fiasco).
También están los reporteros de la calle y las provincias (esa pequeña porción de la realidad que rodea a la capital). Hay unos que parecen dormidos (será por el calor de Cartagena), otros demasiado sencillos (Cali), pero hay un par de reporteros de Bogotá, el Flaco Maldonado y el joven Chaparro. Maldonado viste unos trajes que parecen de su hermano mayor y Chaparro no se quita la corbata ni para cubrir un trancón. Deberían cuidarse de no lucir como los batracios y lagartos que tienen que entrevistar.
Y no sigo porque, como diría Piroberta, ¡Ay, me cansé!



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