Sobre la regla formal de justicia.

Sobre la regla formal de justicia.

Algunos columnistas de El Espectador han escrito, en estos días, sobre el tema de la justicia, en su relación con el tratamiento que debe dar el Estado a las comunidades étnicas. El tema es tan viejo como la misma antropología y tan antiguo como nuestra relación con el Otro, cualquiera que sean ella y él.
He tenido ganas de opinar, en serio, sobre el asunto. Que da para un trabajo académico, para el que no tengo  el tiempo necesario, por ahora. Pues tendría que revisar la ética y la política de Aristóteles, para revisar sus ideas sobre la justicia (En las columnas de Humberto de la Calle y María Elvira Samper* se le atribuye a Aristóteles una versión de lo que Perelman denomina ‘regla de justicia’, bajo la fórmula: “tratar de igual modo a los iguales y de modo distinto a los diferentes”). Tendría que revisar, al menos, dos trabajos de Perelman: Su ensayo “De la justicia” y sus “Cinco lecciones sobre la justicia”. Por lo pronto van estas dos citas del primer ensayo, de 1945:

“Es ilusorio querer enumerar todos los sentidos posibles de la noción de justicia. Demos sin embargo algunos ejemplos que constituyen las concepciones más corrientes de la justicia, de las que se verá inmediatamente su carácter inconciliable:
1. A cada quien la misma cosa.
2. A cada quien según sus méritos.
3. A cada quien según sus obras.
4. A cada quien según sus necesidades.
5. A cada quien según su rango.
6. A cada quien según lo que la ley le atribuye.”

(Ch. Perelman: De la justicia, p. p. 16-17)

Nótese que Perelman deja implícito el comienzo de la regla o definición, por ejemplo: “Dar a cada quien…” (En vez de ‘dar’ podrían aparecer: ‘conceder’, ‘legislar, etc.). Perelman pasa enseguida definir con mayor precisión los seis casos y a argumentar su “carácter inconciliable”. Omito este paso, pues Perelman propone enseguida su “Regla formal de justicia”:

“Se puede por tanto definir la justicia formal y abstracta como un principio de acción de acuerdo con el cual los seres de una misma categoría esencial deben ser tratados de la misma manera. Notemos de inmediato que acabamos de definir una noción puramente formal que deja intactas todas las divergencias a propósito de la justicia concreta. Esta definición no dice ni cuándo dos seres forman parte de una categoría esencial ni cómo hay que tratarlos. Sabemos que hay que tratar a estos seres no de tal o cual manera, sino de manera igual, de suerte que no pueda decirse que se ha perjudicado a uno de ellos en relación con el otro. Sabemos también que un tratamiento igual sólo debe darse a los seres que forman parte de la misma categoría esencial“.(Ch. Perelman: De la justicia, p. 28). (agrego cursivas y subrayados).

Esta regla formal de justicia: “Seres y situaciones esencialmente semejantes, deben ser tratados de modo semejante” (que implica su contraria: “seres y situaciones esencialmente diferentes deben ser tratados de modo diferente”), no nos dice cuándo dos seres o situaciones son esencialmente semejantes o diferentes, ni nos aclara cómo debemos tratar cada caso, cómo debemos actuar o comportarnos frente a ellos. Es sólo una regla formal, que sub-entiende el principio lógico de identidad y llama a un comportamiento coherente con la regla de la identidad y la diferencia. Y está sobreentendida en casi cualquier sistema jurídico.

Lo interesante es que el mismo Perelman introduce un concepto que permite distinguir dos modalidades de “regla de justicia”, el concepto de “reciprocidad”. Mientras que la regla formal de justicia puede ser aplicable de modo vertical y autoritario, por quien detenta el poder de legislar sobre el comportamiento de los demás (tratando como semejantes a sus ‘pares inter primus’ y como diferentes a los que le están subordinados, y puede ser justo con ambos, tratando igual a los iguales y distinto a los diferentes), la “regla de justicia con reciprocidad” (como hemos propuesto llamar a esta variante) supone una relación de horizontalidad entre quienes legislan y padecen la acción de la justicia. No sólo supone el ideal de que todos somos iguales ante la ley, sino además que la ley debe ser aceptable para todos.

Son casos o variantes de la regla de justicia con reciprocidad todas las variaciones de la llamada “regla de oro”: “No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti”, “Trata a los demás como quieres que ellos te traten a ti”, que siguen siendo variantes de la regla formal de justicia, que está en la base de casi todos los códigos morales y religiosos (Savater puso a la reciprocidad en su lista de principios éticos universales; yo, más realista, lo considero un ideal universalizable). Y merece especial atención la variante kantiana de la regla de justicia, el famoso ‘imperativo categórico’, que en una de sus versiones reza: “Actúa de tal modo que la máxima de tu acción pueda servir de base para una ley universal”; y que traducido a un lenguaje más común diría: “Cuándo tengas que tomar una dedición moral, piensa qué debería hacer cualquier ser humano racional y bueno y justo, como tú, en esa situación”. Es decir que Kant deja a la subjetividad de cada uno la desición sobre qué debe ser un norma universal, qué debe ser una pauta universal de comportamiento.
Los lectores de K. O. Apel y de Habermas, recordarán que ellos proponen revisar el imperativo categórico, cambiando al subjetivo ‘yo‘, por el intersubjetivo ‘nosotros’, como ‘sujeto’ que decide o acuerda qué norma o ley puede aspirar a valer para todos (los afectados)y, en ese sentido, ser generalizable o universalizable. Es el límite ideal de una sociedad en la que las leyes surgieran democráticamente.
Pero, volviendo al tema inicial, creo que se trata de resolver los complejos nexos entre lo que consideramos justo o injusto y los criterios con los que clasificamos a los otros como semejantes o diferentes. ¿Cuánta diferencia es tolerable sin ofender a la justicia? ¿Cuánta justicia es tolerable sin maltratar la diferencia?

Como decía, me falta revisar un poco de bibliografía sobre el asunto (Facticidad y validez, de Habermas; La idea de la justicia, de Amartya Sen; lo de Rawls, y lo de Ch. Taylor, etc., etc.)

* “Indígenas y teocracia” y “Sobre la igualdad”, resapectivamente, en la edición impresa del domingo 7 de agosto.  Y antes Mauricio García Villegas: “La igualdad de los iguales” (Julio 29)



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